Hola a todos; En esta nueva aventura, deseo poderos ofrecer todas mis experiéncias tanto como madre, hija y mujer. En el, encontrareis desde una receta, críticas sobre productos de consumo a experiéncias personales y relatos própios. Espero que vuestra estancia por aquí sea de vuestro agrado, y ante cualquier duda o sugeréncia, no dudeis en dejarme un mensage. Un cálido saludo a todos vosotros.
martes, 6 de diciembre de 2011
Y ASÍ LLEGASTE TU A MI VIDA Y A ESTE MUNDO - El parto en mujeres que ya son madres
David ya ha nacido!!!!
Llegó a este mundo el pasado Domingo día 20 de Febrero del 2011 a las 15.40 horas de modo natural.
Con esta opinión que os paso a rescribir, trataré de plasmar lo mejor posible mi experiéncia con este mi segundo parto, el cual, ha sido muy distinto del primero que tube hace ya unos siete años.
Todo comenzó el pasado Domingo cuando me desperté y noté que iba teniendo unas contracciones bastante soportables pero algo más dolorosas que las que venía teniendo hacía ya unos dos meses aproximadamente.
Estube esperando más o menos una hora estirada en la cama recostada sobre mi costado izquierdo pues con esa postura, las contracciones suelen desaparecer o menguar si no se trata de las contracciones de parto, ya que esas no hay Dios que las haga ni menguar ni desaparecer.
Tras esa espera me fuí al ordenador un rato a ver si me distraía valorando opiniones (como no) de varias paginas web, entre ellas Dooyoo.
Las contracciones no menguaban, y seguían siendo con la misma frequéncia que al principio, que era de cada tres minutos!!
Al rato de enviarle un mensage al movil a una amiga mia diciendola en plan cachondeo que tal vez ya estaba llegando el momento de conocer a David, noté como las contracciones iban ganando en intensidad, aunque seguían siendo cada tres miseros minutos.
Me sentía rara porque pensaba que lo lógico y normal era que empezasen cada 15 minutos como muy poco y se fuese reduciendo y acortando el tiempo entre ellas a medida que avanzaban las horas, pero en mi caso no fuñe así, ya que inicié las contracciones ya muy ajustadas.
Les comuniqué a mis padres que estaba teniendo contracciones bastante seguidas y empezaron las prisas en casa; recogiendo la canastilla del bebé, mi maleta para el hospital, la documentación, ....
Fuí a la ducha para relajarme un poco pues sabía que un baño o ducha caliente relaja e incluso frena un poco las contracciones, pero nada de eso ocurrió, me tenía que agarrar a la barandilla de seguridad para soportar los dolores los cuales iban siendo cada vez más intensos aunque seguían cada tres minutos; ya llevaba unas tres horas así.
Sobre las doce y pico cogimos el coche de camino al hospital; me quedaban unos treinta minutos para llegar y decidí predirle a mi madre que fuese mirando el reloj cuando yo la indicase para poder ir mirando el tiempo que iba de contracción a contracción.
Durante los treinta minutos fueron cada tres minutos, los cuales casi siempre coincidian gracias al Señor Murphy con un bache, curva demasiado cerrada o esos badenes que me hicieron acordarme de la família del alcalde del pueblo...
Cuando cogíamos la calle del hospital, empecé a tener las contracciones cada dos minutos.
Llegamos al hospital y me mandaron esperarme en el coche para traerme una silla de ruedas, pero una que es muy burra decidió avanzar algo de camino y me metí dentro del centro hasta la entrada de urgéncias de donde salió la enfermera con la silla; mne preguntó que si podía caminar o no justo cuando me venía una nueva contracción; creo que no me hizo falta ni responderle a la pregunta.
Llegamos a la consulta ginecológica de urgéncias y allí me desnudé y me miraron a ver si ya había dilatado algo o no; menuda sorpresa cuando vemos que ya estoy de 4 centímetros y avanzando bastante rapidamente.
Me mira la ginecóloga y me dice:
- Creo que hoy de aquí no sales.
Madre mía que miedo que pillé, empecé a preocuparme por todo.
Me pusieron una bata muy sexy que suelen tener en los hospitales que se ata por detrás y deja que puedan verte las verguenzas los que quedán tras de tí.
Me metieron en una habitación, que la verdad, para ser de un hospital estaba bastante bien; muy acogedora con una cama grande, una radio para poder poner música mientras dilatas poco a poco, .... pero... me volvieron a mirar a los cinco minutos justo antes de que entrase mi madre allí para acompañarme en el proceso del parto y... ufff ya estaba de siete centímetros!!!!
Yo alucinaba y parte del personal también debío de flipar porque enseguida fueron a buscar la mesa con el intrumental para el parto; en dicha mesa los forceps y demás intrumentos aterradores aunque necesarios en muchas ocasiones.
En esos momentos las contracciones empezaron a ser más seguidas y muy, muy, muy dolorosas; si a eso le sumamos que la ginecóloga que te asiste al parto tiene que ir metiendote los dedos en la vajina para controlar el proceso de dilatación y el cuello del útero... pues resultaba desagradable y doloroso pues ya no se podía esperar entre contracciones para hacerlo y se me juntaban los tactos con las contracciones.
David ya llegaba y como no rompía bolsa me preguntaron si prefería que me la rompieran ellas; la verdad, romperla o no ya no me importaba, ya solo deseaba que todo aquello acabase, y como había decidido hacerlo sin epidural pues el dolor como podreis imaginar algunas era cada vez más insoportable.
Le pedía a mi madre que me abanicara pues era lo único que notaba agradable en aquellos momentos en los que estaba sudando la gota fría por todas las contracciones.
La ginecóloga me rompió la bolsa y David no se hizo esperar demasiado; pensad que había entrado en el hospital a la una y media de la tarde y ahora eran las tres y media pasadas.
Me pidieron que en la siguiente contracción mirase de apretar con todas mis fuerzas, y aunque no notaba las ganas de pujar como en el amterior parto de mi hija Núria, lo hice lo mejor que pude y ufff Dios mio; noté como se me iba encajando algo en la vagina; David tenía entre ceja y ceja nacer ya y así nos lo hacía ver.
Como tenía uno de los bordes del cuello del útero duro y eso frenaba la cabecita de David, la ginecóloga tubo que meter los dedos hasta el fondo y me indicaron que apretase lo más fuerte que pudiese en cuanto me lo indicaran lo cual fué en cuestión de segundos; el dolor fué muy fuerte notando como la cabecita avanzaba por ese canal y como algo me hacía mucha presión en la vagina lo cual era una mezcla de la mano de la gine y mi bebé.
Pregunté la hora, eran las 3.45 y aquello seguía en curso; doloroso e insoportable.
La comadrona me dijo que ya se le veía la cabecita a mi David y que si quería un espejo para verla tal y como había solicitado en el plan de parto que había entregado al llegar (ya os escribiré una opi sobre el mismo en breve) pero con todos los dolores que tenía, la mano de la ginecóloga dentro de mi vagina, David entre dos mundos y unas ganas de que todo aquello acabase enseguida me negué por lo que le dijeron a mi madre que si deseaba ver la cabecita cosa que aceptó y enseguida me vino a decir que David ya esba allí... y una m.... pensé yo, aún no ha salido!!!!
Pero todo fuñe muy rápido ya con la cabecita a las puertas de este mundo; me dijeron que en diez minutos o un cuarto de hora ya teníamos a David allí y que apretase muy fuerte cuando me lo volvieran a pedir; cosa que volvió a suceder enseguida, ni diez segundos pasaron cuando me dijeron:
- ¡¡Ahora!! ¡aprieta fuerte ahora, todo lo que puedas!
Apreté todo lo que pude por dos veces y noté como salía de mí esa cabecita que lueg resultó ser un pedazo de cabeza que no veas jajajaja.
Tras salir la cabecita me dijeron que parase de apretar, que no lo hiciera para nada hasta que me lo indicaran; estaban girando a mi niño pero de golpe y porrazo se dejaron de escuchar sus constantes vitales y todo fué corriendo... me volvieron a decir que apretase lo más fuerte que pudiese, que en esa apretada lo tenían que sacar.
Fuñe casi más doloroso que las contracciones en sí; notal como tenía que apretar por la contracción, por David y además notar como tres personas tiraban de el hacia fuera; noté como me hacía un daño terrible la parte superior de la vagina; la que toca con el conducto urinario y noté como me escocía muchísimo por desgarrarse al tirar de el.
Cuando salió noté un gran alivio, aunque me hubiese dañado la vejiga y desgarrado el periné pero almenos David ya estaba en este mundo y llorando para llenar sus pequeños pulmones de aire. Eran las tres y cincuenta minutos!!!!!!!
Se lo llevaron para mirarle las constantes mientras que a mi me iniciaban el proceso de esperar para que saliese la bolsa placentaria, lo cual es otro parto, pero más tranquilo y sin contracciones dolorosas, o almenos para mi no; me resultó algo incómodo el notar a la ginecóloga el mover algo la bolsa para que saliese antes pero no llegó el momento de expulsión hasta unos tres o cinco minutos más tarde en los que me pidió que empujara y noté como algo viscoso y muy caliente salía de mi en dos empujones; comprobaron que estubiese íntegra y luego me dijo que como tenía un poco de desgarro me tenían que coser... uffff...uffff
La sutura fué dolorosa aunque penseis que la iba a soporar mejor pues mirad, soy así de rara y noté dolorosamente cada uno de los pinchazos de la anestésia local; pensad en la zona en donde pinchaban y lo dolorido que lo tenía tras el parto; estaba tan tensa que no me hacñia efecto y empezaron a coser sin darse cuenta que me dolía. Noté varios pinchazos y luego el hilo de sutura deslizarse entre la piel y la carne, así que tras un berrido y un par de tacos me pincharon más anestésia diceindome que tranquila, que me podían poner la que quisiera pero .... con lo que me dolía cada pinchazo....
Acabaron la sutura y aparecieron con mi pequeño ratoncito David envuelto en una toalla y llorando.
Me lo pusieron encima en el pecho y se calló de inmediato para ponerse a mirarme con su carita angelical.
Recuerdo que le dije:
- No sabes por todo lo que ha pasado y lo que ha sufrito tu mami para que vinieras a este mundo cariño.
Ufff solo de recordarlo me emociono.
Creo que puedo dejar por finalizada aquí esta primera opinión tras mi auséncia en la pagina.
Decir ya para acabar que:
Ahora que tengo aquí a David, y lo he pasado fatal en el embarazo, en el parto y por el abandono de su padre al no abortarlo, no me arrepiento de nada de lo que he hecho y volvería a pasar y a sufrir lo mismo por el; porque se lo merece y porque nadie es ningún Dios para decidir sobre dar o quitar la vida a una personita que aún no había visto la luz del sol.
Agradecerle a la vida esta nueva oportunidad de volver a ser madre aunque sea sola sin el padre; desde luego no se merece disfrutar de un angelito como es mi pequeño David. Te quiero cielo.
David nació el 20.02.2011 a las 15.50 horas con un peso de 4 kilos 630 gramos y una longitud de 52 centimetros
Un beso a todos y muchas gracias por dejarme compartir esta experiéncia con todos vosotros.
Muacks
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